http://web.gty.org/resources/Sermons/90-356_The-Kind-of-Worship-God-Desires-Part-3
Título en inglés: “The Kind of Worship God Desires, Part 3” [video de 45:21 min; traduzco sólo hasta el min 41:50 (después, anuncia lo que va a enseñar la próxima vez, y termina con una oración de gratitud y adoración)]
Ahora bien, quiero que abra su Biblia por un momento, para comenzar esta noche mirando el texto que es la base para nuestro estudio sobre la adoración. Es Juan, capítulo 4, versículos 20 al 24. Juan, capítulo 4, versículos 20 al 24. Esta porción tan familiar y maravillosa de la Escritura, nos cuenta la historia del encuentro entre Jesús y la mujer samaritana. … Y en ese encuentro entre Jesús y la mujer samaritana, nuestro Señor nos da fantásticos puntos de vista para comprender el tema de la adoración.
En el versículo 20, Juan escribe: “Nuestros padres adoraron en este monte,” Estas son las palabras de la mujer samaritana. Se está refiriendo al Monte Gerizim, donde los samaritanos llevaban a cabo su adoración /celebraban su culto. Ella dice: “Nuestros padres adoraron en ese monte, y vosostros -esto es, los judíos- decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.”
Ella está intentando averiguar cuál es el lugar apropiado para adorar. ¿Es aquí -en el Monte Gerizim- en el lugar samaritano; o es en Jerusalén, el lugar judío?
A lo que Jesús responde -versículo 21 [al 24]- “Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
Nuestro Señor está diciendo que hubo un tiempo cuando un lugar sirvió como un centro de adoración. Pero que viene un momento en que la adoración no tendrá nada que ver con un lugar, y todo que ver con una actitud: La adoración en espíritu y en verdad. Hay mucho en las palabras de nuestro Señor -que comienzan en el versículo 21- que nos ayuda a comprender la adoración. Y, por lo tanto, estamos poniendo mayor atención a esta porción de la Escritura, y extrayendo los elementos más destacados que se relacionan con la adoración.
Volvamos a la definición básica, sólo para que no supongamos nada. Cuando ustedes dicen que adoran, simplemente están diciendo que dan honor a Dios. Viene de una antigua palabra Inglesa: "worthship". Y eso, era atribuirle valor a alguien, atribuir valor a alguien. Y así, cuando ustedes dicen que adoran a Dios, simplemente están diciendo que Dios es digno de honor … que Dios es digno de alabanza … que Dios es digno de gloria.
Adorar, es dar honor a Dios. Y es una actitud predominante en la vida. Se basa en la verdad, porque, ¿cómo se puede dar honor a Dios, si no se conoce a Dios? Y cuanto más se sabe acerca de Dios, más capaz se es de honrarlo por ser Él quien es. Debido a que Dios es perfección infinita, uno puede seguir estando expuesto a una comprensión cada vez mayor de Su perfección infinita; y, de ese modo, la capacidad de darle honor por ser Él quien es, también aumenta.
Y no es simplemente un asunto de canciones. No es simplemente una cuestión de alabanza colectiva. Honrar a Dios no es sólo decir que Él es digno de honor, sino que es una vida que, en sí misma, demuestra que uno Lo respeta. Decir, por ejemplo, que adoran a Dios, y honran a Dios, y glorifican a Dios; y luego lo desobedecen, y deshonran /desacreditan Su nombre, y siguen patrones de pecado es, simplemente, ser hipócritas.
Si uno cree que Dios es digno de supremo honor -y Él lo es- … si uno cree que Dios es Aquel que tiene que ser honrado por encima de /sobre todo, entonces eso, inevitablemente, demandará que uno viva una vida que brinde /dé honor a Dios.
Así que cuando estamos hablando acerca de adoración, no estamos hablando simplemente de una expresión en una canción, o de un culto colectivo; estamos hablando de un compromiso personal de dar honor a Dios todo el tiempo, en todas partes, en toda circunstancia; lo que nos llama, entonces, a que hagamos siempre lo que sabemos que honra a Dios. La verdadera adoración es una vida [de adoración]. No es algo que ocurre el domingo. Es una expresión verbal de un verdadero corazón adorador.
La música es la forma de encontrar las palabras y el cómo se liberan sus emociones en una forma maravillosa diseñada por Dios, para que la alegría que se siente al adorar a Dios pueda ser expresada. Entonces, la adoración es más profunda que la expresión verbal. La adoración informa, y motiva, esa expresión verbal. Pero, cuando decimos que ofrecemos adoración a Dios, simplemente estamos diciendo que no sólo con nuestros labios, sino que con nuestras vidas hacemos todo para honrar a Aquel que es digno de todo honor. Es dar honor a Dios.
Bueno, empezamos con una especie de principio obvio: hablando, en primer lugar, acerca de la importancia de la adoración … la importancia de la adoración. Pero los voy a llevar de vuelta a nuestro texto, por un momento. ¿Qué tan importante es la adoración? Vamos al versículo 23. Ahí dice, al final del versículo 23, que el Padre busca adoradores … el Padre busca adoradores.
¿Qué tan importante es la adoración? Es muy importante. Es lo que Dios está haciendo en forma redentora. Dios está buscando adoradores. Y la búsqueda, aquí, es lo que los teólogos llaman ‘búsqueda eficaz’. No es una clase de búsqueda al azar, tipo ‘espero que sí’ /‘eso espero’, sino una búsqueda efectiva que produce /trae consigo una salvación real. Se podría hacer un paralelismo con Juan 6 [44] [NVI]“Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió,”. Es lo mismo, es el Padre atrayendo. La búsqueda del Padre es una búsqueda eficaz, es una búsqueda efectiva, es una búsqueda salvadora. Es el Padre atrayendo el alma hacia Cristo.
¿Y qué esta haciendo el Padre en /con eso? Está consiguiendo /suscitando un adorador. Él está buscando verdaderos adoradores. En otras palabras, el punto /fin /propósito de la redención es que nos convirtamos en verdaderos adoradores, que vivamos vidas total y absolutamente dedicadas a la adoración de Dios en la completitud de Su persona trinitaria. Esta es /pasa a ser, entonces, nuestra prioridad y será nuestra prioridad eternamente y para siempre /por siempre jamás en el cielo, donde la adoración será hecha perfecta.
Tanto si escuchamos al apóstol Pablo decir: [Ro 12:1] “Presenten sus cuerpos en sacrificio vivo como un acto espiritual de adoración espiritual”, como si oímos a Pedro [1 Pe 2:5] decir: “ustedes son un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales a Dios como un acto de adoración”, es /da lo mismo: Hemos sido salvados, para transformarnos en adoradores.
Y Jonathan decía hace unos minutos atrás que he sido motivo de controversia, a través de los años; incluso más fuera de la iglesia, que en el interior de la iglesia. Sé que no soy controvertido aquí, porque he estado enseñando en este lugar el tiempo suficiente, y porque todos entendemos lo que enseña la Palabra de Dios. Pero, una de las cosas que él mencionó fue que “El Evangelio según Jesús”, ha sido el libro más controversial /polémico que he escrito. Y todo lo que yo estaba diciendo en ese libro era una simple verdad: Jesús es Señor.
¿Por qué habría eso de causar controversia entre los evangélicos? Simplemente, yo estaba diciendo que, cuando se llega a ser cristiano, uno somete al señorío soberano de Jesucristo -se transforma en un esclavo de Cristo- y el resto de su vida uno hace lo que Él quiere que haga; uno hace lo que lo honra a Él. Y lo que lo honra a Él es la obediencia.
Eso, fue controversial. Eso fue monumentalmente polémico. De hecho, fue tan controversial -creo que escribí ese libro, ni me acuerdo cuando lo escribí, pero hace muchos años, hace 20 años, creo, porque este año es el vigésimo aniversario, aún se edita- y todavía es controvertido. Todo lo que yo estaba diciendo era que convertirse en creyente no quiere decir que, de repente, uno ha tomado a Jesús en su vida, de modo que Él pueda agitar su varita mágica y darle a uno todo lo que quiera. Significa que ahora uno ha identificado a Jesús como Señor y que uno es esclavo Suyo, y el resto de su vida va a hacer lo que Él quiere que uno haga; porque uno lo ama y lo honra, y sabe que Él es digno de completa obediencia. Eso es cristianismo, simplemente. El Padre busca adoradores verdaderos. Aquellos que le atribuyen honor a Él … como una forma de vida. Así de importante es. Es la prioridad absoluta.
Y luego, en segundo lugar, como que ampliamos algo esa idea y hablamos de la fuente de adoración. Y en este punto, vuelvo a la misma declaración: El Padre busca adoradores verdaderos. Dios no sólo tiene en mente que nos transformemos en verdaderos adoradores, sino que Él efectúa eso … Él es la fuente. Nosotros somos redimidos … por … Su poder, para que seamos adoradores verdaderos.
A lo que quiero llegar es -en ese sentido- a que:
- si alguien no reconoce el señorío de Cristo, a pesar de que diga que cree en Jesús;
- si alguien no está sumido /perdido -para hacer uso del himno- en asombro, amor y alabanza;
- si alguien no está consumido con el privilegio de ser un esclavo de Jesucristo, que es Señor;
- si alguien no está totalmente dedicado a adorar al Señor, a adorar a Dios en su completitud trinitaria; entonces, uno podría hacer la legítima pregunta:
¿Esa persona es, realmente, alguien a quien el Padre buscó?
Uno encuentra a todo tipo de personas que hablan acerca de Jesús; … pero encuentra a muchísimas menos que viven una vida dedicada a Su honor. Los adoradores verdaderos son aquellos que han sido transformados, por el poder soberano de Dios, en “aquellos que adoran ...” -Filipenses 3:3- “... en el espíritu de Dios, y se glorían en Cristo Jesús, y no ponen su confianza en la carne.”
Lo que sucede cuando uno es convertido en /llega a ser cristiano, es que uno huye lo más rápido que puede de todos sus deseos carnales. Los deja todos atrás. Esa -de nuevo- es la gran declaración que se repite a través de los evangelios: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Ése es un adorador verdadero. La adoración verdadera se define por la obediencia, y la alabanza; es, simplemente, el desbordamiento de ese corazón lleno de amor, consumido por el deseo de obedecer y honrar al Señor. Somos hechos adoradores.
Uno no tiene que generarlo artificialmente. Es lo más consecuente /coherente que hace un creyente: adorar. Todo lo que necesita hacer es informarla ... informarla. Es por ello que enseñamos la Palabra de Dios. Y les conté hace unas semanas que, al comienzo del ministerio aquí, me preguntaron: “¿Cómo caramba puede un pueblo adorar, siendo que usted da esos sermones tan largos?, ¿ocupa todo el tiempo predicando?” Y mi respuesta fue: “¿Cómo podría ser que alguien adorara, si no conoce la verdad acerca de Dios? Y cuanto más uno sepa, más informada es su adoración; cuanto más informada es su adoración, más se es un verdadero adorador. "
Enseguida, consideramos -en tercer lugar- el objeto de adoración … el objeto de adoración.
Y éstas son cosas obvias; pero, únicamente, para centrarnos en ellas en este texto.
¿Quién es el objeto de adoración? El versículo 21 termina con: “Adoren al Padre.” El versículo 23 dice: “Adoren al Padre.” El versículo 24 dice: “Dios es espíritu; y los que le adoran” … debemos adorar a
Aquel que es Espíritu y a Aquel que es Padre, ¿de acuerdo?
Esas son ideas muy importantes. Tenemos que adorar al Dios que es Espíritu y al Dios que es Padre.
Bueno, aquí es donde lo dejamos la última vez.
Hablé, en primer lugar, acerca de que Dios es Espíritu; esa es Su naturaleza esencial. Él no es un ídolo. Él no es una estatua. Él no está confinado a un edificio. Él no está confinado a un lugar; a una montaña, una localidad, una ciudad.
Él es omnipresente, eso significa que Él está vivo en todas partes en todo momento.
Él es eterno, trasciende el tiempo, sin principio ni fin.
Él está vivo por siempre y para siempre; un Espíritu viviente para ser adorado en todo momento y en todo lugar; nunca limitado a algún lugar, o a una forma cualquiera. Incluso en el Antiguo Testamento, el tabernáculo y el templo no eran lugares que confinaran a Dios, o que siquiera contuvieran a Dios. Eran símbolos de Su presencia eterna y sin límites.
Dios es espíritu, y Dios es espíritu eterno e infinito. Él está en todo momento en todo lugar del universo y Él debe ser adorado en todo momento y en todas partes por los que han sido buscados como verdaderos adoradores. En Hechos 7:48 -estas palabras son familiares para nosotros- [RV] “el Altísimo no habita en templos hechos de mano” [NVI] “el Altísimo no habita en casas construidas por manos humanas.”. Ese texto está en el contexto de la idolatría, y de todos los templos en el mundo que se supone que son las ‘casas’ de Dios. Él es ese Espíritu Viviente Eterno que debe ser adorado en todo momento, en todos los lugares, por aquellos que le pertenecen a Él.
Pero hay más en esto, que decir solamente: “adoren al Dios que es Espíritu.” Permítanme llevarlos algo más allá de eso.
¿Cuál es la característica distintiva de este Dios, que es Espíritu?
No es sólo que Él es ilimitado; no se trata sólo de que Él es eterno; no se trata sólo de que Él es inmutable -o inalterable-; no se trata sólo de que Él es … omnipresente -[que está en] todos los lugares en todo momento.
¿Cuál es Su naturaleza esencial?
Y creo que para comprender eso, sólo se nos tiene que recordar que estamos llamados -en el Antiguo Testamento- a adorar a Dios, en temor. … Adorar a Dios en temor …
Cuando adoramos a Dios en todo momento, en todos los lugares -porque Dios está siempre disponible para el verdadero adorador, dondequiera que esté ese verdadero adorador … también tenemos que entender que, cuando nos acercamos a Dios, hay una realidad fundamental acerca de Él que tiene que ser comprendida. Y eso se encuentra en Salmos 96:9: “Adorad a Jehová en *la hermosura de la santidad*; Temed delante de él, toda la tierra.” … Adoren al Señor, en *atavío santo; tema delante de Él, toda la tierra.
* Las versiones en inglés dicen ‘holy array’ [holy = santo(a) = apartado(a) para Dios; array = atavío, y también compostura o comportamiento]. O, ‘holy attire’; attire = atuendo, atavío.
Ambas tienen que ver con vestirse en forma especial, para una ocasión particular; o, en un estilo distintivo.
La palabra ‘array’ también tiene relación con un orden o (dis)posición especial, como -por ejemplo- los lugares que ocupan los jugadores en un equipo deportivo; el ordenamiento en filas en un desfile; o, un arreglo especial de cualquier tipo (flores, por ejemplo), para que luzca ordenado y hermoso.
¿A quién mira el Señor? ¿A quién mira Él? A éste voy a mirar -dice Isaías 66:2- “... a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla … a … Mi … palabra.” [versión RV]
¿De dónde viene este miedo? Este miedo proviene del hecho de que Dios es Santo.
Vaya por un momento -en su Biblia- a ese maravilloso capítulo sexto de Isaías. Y esta es una porción monumental de la Escritura … sobre la cual he predicado unas mil veces, probablemente, a través de los años. Y me encanta … enormemente.
Pero nos lleva, en un sentido, al atributo esencial de Dios, … que nos identifica a nosotros adorando [también: que alude /hace referencia a nosotros] en un atavío santo, [esto es:] adorando con temor. Y ese [atributo] es: la Santidad de Dios. [NVI]“El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo. Por encima de él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y se decían el uno al otro: «*Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso /*de los ejércitos [RV]; toda la tierra está llena de su gloria.» Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo.”
* La versión en inglés dice ‘of hosts’ = de los ejércitos
Aquí está el profeta Isaías, quien tiene una visión de Dios, y ve a Dios alto y erguido en majestad y gloria en Su trono . Y la característica definitoria de Dios es repetida tres veces por los ángeles antifonales que están cerniéndose en Su presencia. "Santo, … Santo, … Santo", dicen una y otra vez. Y Su santidad es una amenaza para un mundo caído, así que hace temblar el umbral mismo, la fundación del templo, y el templo se llena de humo, porque nuestro Dios es un fuego consumidor. Y en esa visión Isaías está, literalmente, devastado, y dice en el versículo 4:
«¡Ay de mí,” -Él pronuncia una maldición sobre sí mismo; pronuncia condenación sobre sí mismo, juicio sobre sí mismo- “que estoy perdido!”. Literalmente, en hebreo, ‘estoy desintegrándome, me estoy desmenuzando’.
Él tiene una visión de la santidad de Dios … y es una experiencia devastadora para él. … Resulta en miedo, … le produce una especie de temor, o una especie de horror. … Resulta en una literal desintegración de su propia mente. Él empieza a derrumbarse, … a desmoronarse, … bajo el poder de la visión de la santidad. Y lo que está causando que él se desmorone es que está plenamente consciente de su pecado y es un derretirse /deshacerse, … es un total derretirse; … él dijo: “estoy arruinado … estoy arruinado. … He visto a Dios … y he visto La Santidad. Y si he visto a Dios, Dios me ha visto; y si Él me ve, Él ve pecado. ¡Estoy per … dido /frito!”
¿Porqué? Porque “soy un hombre de labios impuros” ¿Por qué dice eso? Debido a que la depravación se manifiesta con mayor facilidad … por nuestras bocas. … Es nuestra forma de hablar la que delata nuestra caída con más frecuencia. … Mucho antes que las obras de uno delaten su caída, la boca la delatará. … Y él lo sabía.
No sólo eso, “vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos,”. Alguien podría decir: “¿Por qué dices eso, Isaías?, ¡eres un profesta de Dios!”
Y él respondería: ¡porque mis ojos han visto al Rey, al Señor de los ejércitos! … He visto a Dios dando evidencia de /exponiendo /manifestando / dando a concocer /haciendo visible Su santidad. ¡Estoy acabado!
¡Ésa es la esencia de una visión que produce adoración!
Una cosa es decir que Dios Es Espíritu. Algo más [que eso] es decir que Dios es Espíritu, pero que Dios es Santo, Santo, Santo.
El verdadero adorador … el verdadero adorador, va a adorar en el atuendo santo de la sensación de temor. ¿Cuántas veces, en el Antiguo Testamento somos instruidos en el temor del Señor? La Santidad inspira temor, porque nos damos cuenta de nuestra pecaminosidad. Resulta en quebrantamiento. Resulta en temblar a /ante la Palabra de Dios, como vimos en Isaías 66. La verdadera adoración surge de ese contexto. …
Es esencial -si usted va a ser un verdadero adorador- tener una visión del verdadero Dios; el Dios que es espíritu, pero el Dios que es un Espíritu que es Santo, Santo, Santo.
Y creo que el verdadero adorador tiene su origen … en una toma de conciencia de la imponente Santidad de Dios y su carencia absoluta de santidad.
Ésta no es una experiencia que sólo tuvo Isaías.
Abraham, en Génesis 18:27, confesó que él no era nada más que polvo y ceniza ... delante de Dios.
Job, en Job 42:5 y 6 … dijo “me arrepiento en polvo y ceniza”, cuando tuvo una visión real de Dios.
Manoa, el padre de Sansón, llegó a su casa después de haber tenido una visión de Dios, y le dijo a su esposa: “Cierta … mente … mori … remos,”, Jueces 13 [22] -¿Por qué?- “porque vi a Dios”; y si vi a Dios, Él me vio a mí. Yo vi santidad, Él vio pecado. “Estamos muertos”, ¡ésa es la visión!
Esta es la visión que surgió del corazón de Esdras. Vayan a Esdras, capítulo 9. Esdras, el estudiante de la Escritura, … está atónito por los pecados de su propio pueblo. Y en Esdras 9 y el versículo 3, se muestra en la agonía del remordimiento: “ ...rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde.”
Literalmente, consternado por la pecaminosidad del pueblo de Dios.
Y en el versículo 5 empieza con una oración: “Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti,”.
Recuerden que, como de Isaías, estamos hablando del mejor hombre. Isaías fue el mejor profeta, el profeta principal. Esdras es el gran maestro espiritual de la población judía. … Y, sin embargo, en la presencia de Dios, él está exasperado /alterado por su propia miseria.
Esto es lo que creo que se ha perdido por completo en lo que hoy pretende ser /se hace pasar por ‘adoración’. Gran parte de lo que veo y escucho como música de adoración es cualquier cosa, menos eso. Las palabras /letras podrían decir cosas que son verdad; pero hay una frivolidad, hay una superficialidad, hay una vacuidad … en la actitud de quienes participan en ella … que delata … que ésta no es verdadera adoración.
¿Dónde está el temblor a las palabras … del Dios de Israel?
¿Dónde está la humillación?
¿Dónde está la aflicción y la vergüenza?
En el versículo 6 dice: [Esdras, capítulo 9] “porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. … Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día.” -Y él va a través de la historia de la tragedia de Israel- “Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario,” -¡asombroso lenguaje! - … ‘para darnos un lugarcito donde podamos resistir … en Su Santa Presencia’.
“Porque siervos somos; -versículo 9- mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia …”.
En el versículo 10 dice: “Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos,”.
En el versículo 13: “Mas después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como este,” .
“Tú nos dejaste salir de la cautividad, Tú nos has devuelto la vida y nuestra nación, y no lo merecemos.”
Esta es la postura de quebrantamiento verdadero que adora ante un Dios santo.
Y el versículo 14: “¿hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quien escape? Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo,”.
Y un comentario más -al final del versículo 15- acerca de nuestra culpabilidad: “porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto.”
¿Dónde está esto … en nuestra adoración? ¿Dónde está esta … sensación abrumadora de nuestra pecaminosidad? Sí, nuestros pecados son perdonados. Sí, son quitados … por la sangre de Cristo. … Pero, aún así, deberían ser la horrible realidad y la carga profunda, que nos hace adorar en humildad y quebrantamiento.
Vayan a Daniel 9, aquí está otra de las que -creo- son mis dos oraciones favoritas en el Antiguo Testamento. La de Esdras en el capítulo 9, y la de Daniel en el capítulo 9.
Daniel, también orando con toda la nación en mente, en el versículo 4: “Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido,”. ¿Puedo recordarles que este lenguaje enaltece a Dios? Este no es el lenguaje de: “Jesús es mi amigote /compinche y Dios es mi ‘amigo’ /‘compadre’”.
Este es un entendimiento muy, muy diferente. “Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro,”. Y sigue. Versículo 8: “nuestra es la confusión de rostro,”. Versículo 9 “nos hemos rebelado,”. Versículo 10 “y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios,”. Y así sucesivamente.
En realidad, creo que lo que los cristianos necesitamos es una visión de la santidad de Dios.
Fue Habacuc, el profeta -¿se acuerdan de Habacuc 3:16?- el que se estremeció a la voz del Santo.
El remanente restaurado … temía … al Señor … cuando oía Su Santa Palabra hablada por … Hageo -el profeta- en el capítulo 1, versículo 12.
Y, ustedes saben que, incluso cuando uno va al Nuevo Testamento … Dios encarnado en Cristo Jesús … fue una persona … aterradora … aterradora … realmente /en/de verdad /de hecho /en efecto.
Cuando en el monte de la Transfiguración … Jesús hizo a un lado Su carne y reveló Su resplandeciente gloria divina, … Pedro, Santiago y Juan, que estaban ahí … del susto /espanto, literalmente entraron /cayeron en un coma /estado comatoso. Cayeron como muertos, al igual que Ezequiel cuando tuvo una visión de Dios. Como le pasó a Isaías, … por el tremendo miedo de ser un pecador expuesto … al … Dios Santo.
Tal
vez en formas menos dramáticas … en algunas formas de revelaciones …
ustedes recuerdan a los discípulos en el Mar de Galilea … vino una
tormenta, y dice que tuvieron miedo; Jesús calmó la tormenta. Y dice
que estaban sumamente asustados. … Es más aterrador tener a Dios en la
embarcación, que una tormenta fuera de la embarcación. Ellos supieron
Quien estaba en su barca, … fueron expuestos. ***
Ellos
sabían que estaban ante la presencia del Creador, quien controla el
viento y las olas … y estaban aterrorizados. … Y debieron haber estado …
aterrorizados. Es algo aterrador … estar en la presencia de la santidad
absoluta, cuando se es un miserable pecador.Pedro estaba pescando -Lucas 5- [v. 5]… no pudo pescar nada. … El Señor le dijo: “Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.” Simón dijo: —’Mira, Maestro, trabajamos toda la noche, y no pescamos nada, ¿crees que hicimos eso a un lado del bote?; ¿qué quieres decir con: ‘echen ahí las redes para pescar’?. ¿Crees que nos faltó hacer algo?’ … Pero obedecieron. … Y ustedes se acuerdan de lo que pasó. Tenían tantos pescados que llenaron ambas barcas y las barcas empezaron a hundirse. [v. 8] “Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús” -esto fue lo que le dijo: “—¡Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador!” ¿Por qué dijo eso? -próximo versículo- “porque el temor se había apoderado de él.” … Un trauma … lo había perturbado. Había entrado en pánico … porque estaba ante la presencia de Aquel que controlaba … los peces.
Y Jesús hizo esto … en Sus milagros … para traumatizar a la gente. Su autoridad era tan evidente /patente, que dice que la gente quedaba atónita … ante Su enseñanza.
Sus palabras eran tan absolutamente fascinantes que decían: ‘Nunca un hombre habló como este hombre.’ …
Sus obras eran tan innegablemente divinas, que el hombre ciego dijo: [Juan cap. 9] ‘¡Vaya!, es algo sorprendente que ustedes no sepan de dónde salió, ¡y que a mí me haya abierto los ojos!. ¡Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer esto!
Su pureza era innegable. Él dijo: “¿Quién de ustedes me redarguye de pecado?” [Juan 8:46]. Y no hubo respuesta.
Su veracidad era incuestionable: “Y si digo la verdad, ¿por qué ustedes no me creen?”, dijo. [al final de Jn 8:46].
Su poder los fascinaba: ¿Qué clase de hombre es éste? -dijeron en Lucas 8 [v. 25]- ‘manda a los vientos y al agua, ¡y le obedecen!’
Y cuando las multitudes lo vieron sanar al paralítico -en Mateo 9- ¡se maravillaron y glorificaron a Dios que había dado tal poder! …
Estaban pasmados de Su dominio sobre los demonios. Las multitudes se maravillaban, y decían que nunca habían visto nada igual, cuando echó fuera a los demonios en Mateo 9 [v. 33].
Cuando fue hasta la higuera y ésta se secó en Su presencia -Mateo 21 [v. 19]- se maravillaron.
Cuando estuvo de pie ante Pilatos … en silencio, sin mostrar miedo, sin defenderse, el propio gobernador … se maravilló. [Mateo 27:11-14]
Su enseñanza superaba lejos cualquier cosa que habían oído; Juan 7:15 dice: “Los judíos se admiraban y decían: «¿De dónde sacó éste tantos conocimientos sin haber estudiado?»”
La persona de Jesucristo, dondequiera que iba, era de una talla /categoría que nadie había visto ni oído antes. … Era impresionante, … traumatizante, … aterrador … y aún así no hubo auténtica adoración verdadera. … No había “temor de Dios delante de sus ojos”, tomando prestado el lenguaje de Pablo. …
Sin embargo, Él dio prueba de Sí mismo. Para los que creyeron, su miedo, su asombro, su maravillarse … se convirtió en fe, y se transformó en amor.
Necesitamos entender la santidad de Cristo, y la santidad de Dios. Necesitamos entender el temor del Señor. Tienen que ser vistos con asombro y pavor /estremecimiento. …
Perdemos eso.
Tenemos que recordar … que Dios mató a Nadab y Abiú … por ofrecer fuego extraño.
Que la tierra se abrió y se tragó a Coré, Datán y Abiram.
Que Dios mató a Uza, por (alargar su brazo y) alcanzar con su mano, y tocar el Arca de la Alianza.
Que Dios mató al rey Ozías -leemos sobre eso en Isaías 6- … porque sobrepasó la línea divisoria.
Que Dios mató a … 40 … jóvenes que gritaban: ‘¡Calvo; calvo!’ y se burlaban del profeta. [2 Reyes 2] …
Necesitamos recordar que Dios destruyó Sodoma y Gomorra. …
Que Dios destruyó Corazín y Betsaída en el Nuevo Testamento.
Necesitamos recordar que Dios mató a Ananías y Safira -en Hechos 5- cuando le mintieron al Espíritu Santo frente a /ante la iglesia.
Necesitamos recordar … que el apóstol Pablo dijo que algunos en la iglesia de Corinto habían muerto, debido a que profanaron la mesa del Señor.
Estamos tratando con nuestro imponente Dios. …
Él convirtió a la mujer de Lot en una estatua de sal. …
Él envió serpientes a morder a los israelitas desobedientes. …
Éste es nuestro Dios Santo.
Pero, más allá de eso -y esta es la manera de entenderlo- Él demostró misericordia. La pregunta en cuanto al Antiguo Testamento, que me hacen con más frecuencia es:
‘¿Por qué Dios es tan cruel /despiadado?’
Esa no es la pregunta [correcta].
La pregunta es: “¿Por qué Dios es tan misericordioso?” Todo el mundo merece esa muerte. Todo el mundo merece un castigo divino instantáneo e inmediato. Pero no ocurre.
La pregunta sobre el Antiguo Testamento es: “¿Cómo puede Dios ser tan paciente, tan misericordioso, en medio de todo eso?” La respuesta, por supuesto, son las palabras de Pablo: “Él es Salvador por naturaleza.”
Pero, … de vez en cuando, Dios hace estos devastadores actos de juicio Santo, … para recordarnos de lo que todos merecemos. ¡Pero los pecadores se acostumbran a la misericordia! … Los pecadores se acostumbran a la misericordia.
Leí un artículo … sobre un tipo que decía que es periodista. Vacilaba entre ser un agnóstico y un ateo, y un agnóstico y un ateo. Él y su esposa no tenían espacio en sus vidas para Dios. … Esta es una vida de blasfemia. Esta es una vida de rechazo de Cristo. Esta es una vida que ha violado la ley de Dios -de Su primer mandamiento- y ése es adorar a Dios y sólo a Él. Esta es una vida que tendría todas las razones para ser apagada y, sin embargo, él sigue vivo … y prospera … y tiene éxito, y aboga por su punto de vista. Los pecadores se acostumbran a la misericordia, y entonces, cuando Dios actúa en juicio, ¡se ofenden por eso!
Ustedes recuerdan la historia en Lucas 13, ¿verdad?. Cómo -lo mencionamos esta mañana- cómo los hombres de Pilatos entraron y cortaron (en pedazos) a algunos adoradores… luego, la siguiente historia acerca de cómo en Siloé cayó una torre y mató gente. Y ellos preguntaron: “¿Por qué sucedió eso?” “¿Por qué sucedió eso?” … Y la respuesta del Señor es [v. 3]: “De la misma manera, todos ustedes perecerán, a menos que se arrepientan”. En última instancia, todos los pecadores perecen. Sin embargo, la perspectiva /visión general es que Dios es misericordioso y paciente … como dice Romanos 2:4, “la benignidad y la longanimidad de Dios”. Pero necesitamos entender que Dios es un Dios Santo.
E incluso aquellos de nosotros que hemos alcanzado la salvación, debemos entender Su santidad. Adoramos a Dios en la hermosura de la santidad y con temor. Hebreos 12:28 dice: “adoremos a Dios como a él le agrada,” ¿Cómo es eso? “con temor reverente,” [porque nuestro Dios es «fuego consumidor».]
Tengo pena /Estoy triste, (estoy) dolido por el tipo superficial de adoración … a nuestro enorme /fabuloso, glorioso, santo … misericordioso Dios.
Bien, adorando al Dios que es Espíritu y al Dios que es Santo, es donde empieza la adoración. Y es por eso que en nuestra adoración en la mañana del Día del Señor cuando nos reunimos, cantamos himnos a Dios. El coro canta antífonas /himnos acerca de Dios. Ensalzamos a Dios. Celebramos Su Gloria, y Su Santidad, porque ésa es la base:
Adorar a Dios, que Es Espíritu. Pero al Dios que es Santo. Y adorándolo en temor.
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